Col rizada nórdica: receta cremosa con patatas
La col rizada nórdica se cocina en poco más de 45 minutos: col rizada fresca, patatas harinosas, cebolla y un chorro de nata forman un plato de cuchara que reconforta por dentro y apenas da trabajo. Esta receta de col rizada (kale) no lleva nada de embutido y aun así sabe contundente.
En noviembre la col rizada está en plena temporada. Después de las primeras noches frías su sabor se vuelve más suave y algo dulce, y en los mercados semanales se ven los manojos frescos uno junto a otro. Junto con las patatas de la cosecha de otoño, se convierte en un plato ideal para las tardes grises de noviembre.
Ingredientes
Para 4 raciones:
- 800 g de col rizada fresca (o 600 g ya limpia)
- 800 g de patatas harinosas
- 2 cebollas
- 2 cucharadas de mantequilla
- 400 ml de caldo de verduras
- 150 ml de nata
- 1 cucharadita de mostaza semipicante
- 1 pizca de nuez moscada molida
- Sal y pimienta recién molida
Preparación
- Lava bien la col rizada, separa las hojas de los tallos gruesos y trocéalas en trozos grandes. Con el cuchillo de chef de 20 cm lo consigues en pocos cortes: la hoja larga atraviesa limpiamente las capas gruesas de hojas.
- Pela las patatas y córtalas en dados de unos dos centímetros. Pica las cebollas finas.
- Funde la mantequilla en una olla grande y rehoga las cebollas a fuego medio hasta que estén transparentes, sin que lleguen a dorarse.
- Añade la col rizada por tandas y deja que se reduzca. Vierte el caldo, tapa la olla y deja cocer despacio 25 minutos.
- Añade las patatas y cocina 15 minutos más, hasta que estén blandas y se deshagan un poco por los bordes. Remueve de vez en cuando.
- Incorpora la nata, la mostaza y la nuez moscada. Sazona con generosidad con sal y pimienta recién molida del molinillo de sal y pimienta.
- Deja que reduzca dos minutos más sin tapar y sirve bien caliente. Un poco de mostaza en el borde del plato le va muy bien.
Consejo kjøk
La col rizada es dura: una hoja bien afilada separa las hojas del tallo con un corte limpio, en vez de aplastarlas, y las hojas aplastadas se vuelven blandas enseguida en la olla. Para que tu cuchillo aguante mucho tiempo, lávalo a mano justo después de cocinar, sécalo enseguida y no lo metas nunca en el lavavajillas; unos pases por la piedra de afilar cada pocas semanas mantienen el filo en forma. El mango de madera de olivo tampoco quiere lavavajillas: lavado a mano y, de tanto en tanto, una gota de aceite de cocina bien repartida y dejada actuar un momento, mantienen la madera flexible. Guarda tu molinillo en un lugar seco, alejado del fuego, donde no le llegue vapor de agua constantemente. Encuentras más utensilios para el día a día en la cocina en Cocinar y asar.
Preguntas frecuentes
¿Es verdad que la col rizada necesita haber pasado frío?
No, es más bien una vieja norma de la abuela. El frío convierte el almidón en azúcar y suaviza el sabor de la col, pero las variedades actuales saben bien incluso sin haber pasado una noche de heladas. Si quieres asegurarte, mete la col rizada ya limpia una noche en el congelador.
¿Puedo usar col rizada congelada?
Sí, funciona bien. Usa 600 g de col rizada congelada y añádela directamente, sin descongelar, a la olla. El tiempo de cocción se reduce entonces a unos 15 minutos antes de añadir las patatas.
¿Cómo queda cremoso el guiso sin nata?
Aplasta un tercio de las patatas con el tenedor directamente en la olla: así el almidón espesa el caldo por sí solo. En vez de nata, también puedes añadir un chorro de bebida de avena o un trozo de mantequilla fría.
